La eliminación de las bolsas de plástico, NO acaba con el problema.

La eliminación de las bolsas de plástico, NO acaba con el problema.

 

 

 

 

Autor: Alejandro Cavenaghi

21 de febrero de 2020

En los supermercados las carnes, embutidos, lácteos, algunos vegetales, alimentos procesados y gran cantidad de productos para el cuidado personal; pastas dentales, papel higiénico, enjuagues bucales, etc. Son envueltos con plásticos, por lo tanto, estos productos también impactan en el medio ambiente.

Ejemplo de ello; la siguiente historia:
Lizeth una compañera de trabajo y otros amigos pidieron 30 tacos para cenar a través de una app. Después de media hora, los recibieron en una bolsa ecológica. Hasta ahí, todo bien, pero cuando los desempacaron resultó que había seis charolas de plástico que venían divididas por el tipo de taco, a pesar de que toda la orden cabía en una sola charola. Después de comer, tiraron todo a la basura.

Es decir, solo sirvieron durante dos horas para después ser desechadas, un residuo que tarda hasta 500 años en degradarse y cuya repercusión ya ha alcanzado a 700 especies silvestres, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Pero no son nada más los plásticos.

Junto a otros residuos, en la CDMX se conjuntan diariamente 13 mil toneladas de basura, de las cuales solo se aprovechan 4,100 toneladas. Se estima que cada capitalino genera 1.38 kilogramos diarios, de acuerdo con el Inventario de Residuos Sólidos 2018 de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema). En el top de las alcaldías que generan más basura se encuentran Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Cuauhtémoc.

Todo este mar de basura procede en este orden de importancia: domicilios, comercios, servicios (restaurantes, hoteles, oficinas, etc.), diversos (parques, jardines, manejo especial), Central de Abastos y controlados. El 48% de la generación de basura se concentra en las casas, es decir, que podemos ser parte de la solución para un mejor aprovechamiento de nuestros residuos.

Si bien no aparece en los primeros lugares, el plástico es el más complejo en biodegradarse, en un contexto donde por cada 100 kilogramos, solo se reciclan seis en el país. Las cifras no son alentadoras para este último registro que detalla un aumento de 45 toneladas diarias en la Ciudad de México.

En 2019 se aprobó la nueva Ley de Residuos Sólidos de la Ciudad de México, envuelta en contrastes de puntos de vista, un cambio cultural y un esfuerzo sin precedentes. A pesar de que la CDMX es la que más genera basura en México, es un problema implícito en todo el país, llevándose una espantosa medalla de oro en América Latina, de acuerdo con un informe del Banco Mundial.

El impacto del plático ha cobrado sus primeras víctimas. Debido a su composición poco amigable con la ecología para biodegradarse, se le puede encontrar por el suelo, el aire, el agua e incluso dentro de áreas abundantes de flora y fauna.

"El impacto que tiene es muy grande, se queda en la naturaleza”, comenta Ornela Garelli, campañista contra plásticos de Greenpeace México, quien dice que no necesariamente son plásticos de gran tamaño, casi microscópicos, las cuales han llegado ya hasta el Ártico.

Garelli lo dice con conocimiento, ya que en México trabajaron con universidades de Baja California Sur, Veracruz y Quintana Roo, con el fin de que se estudiaran a las especies marinas. A través del Estudio sobre el impacto de la contaminación por microplásticos, corroboraron presencia de estas fibras dentro de los peces. “El plástico se fragmenta en partículas más pequeñas como microplásticos, son tan pequeñas alrededor que pueden viajar por el aire, por el agua de lluvia, se han encontrado microplásticos en las profundidades de los océanos”, explica la activista.

La cosa no es menor. Un estudio de Greenpeace demostró que de 755 peces comerciales del Golfo de California y de México, así como del Caribe mexicano, al menos el 20% tuvo una pieza de plástico en su estómago.

Entre la basura que se desecha diariamente en la Ciudad de México, los plásticos representan el 11%, de acuerdo con Raúl Mendoza Tapia, director general de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC), del cual la bolsa hecha con este material representa apenas el 1% de los desechos.

“Nosotros como industria del plástico reconocemos que hay un problema y al reconocer que existe significa que somos parte de la solución; nosotros abonamos a la corresponsabilidad. La responsabilidad es de los tres: la gente, el gobierno y la industria”, señala.

El 1 de enero de este años entró en vigor la Ley de Residuos Sólidos de la Ciudad de México, en la cual se prevé, entre otras medidas, la prohibición de la bolsa de plástico de un solo uso, no basada por la producción, sino por los daños que genera por su tiempo de vida. “Hay muchos mitos y realidades sobre los plásticos y uno de los datos duros importantes es que en los tiraderos a cielo abierto de la ciudad, entre el 50% y 60% es comida. Se desperdicia mucho alimento en la Ciudad de México”, apunta Mendoza Tapia, quien agrega que no están cerrados a la “regulación”, sino a la “satanización” del material que tiene diversas aplicaciones.

Para el representante de ANIPAC, las prohibiciones nunca han llevado a un buen camino históricamente, por eso cree que la reciente medida que contempla la Ley resulta injusta, pues no se están mirando las bondades de los plásticos y sus aportaciones en la economía nacional.

Como parte de las políticas globales para combatir la contaminación por plásticos, México es uno de los países que lo ha acogido y la Ciudad de México se está volviendo un emblema en este esfuerzo, sobre todo con la nueva Ley de Residuos Sólidos que ahora prevé prohibir bolsas de plástico y solo usar las que son reciclables en un 100%.

Para que esta medida sea respetaba, la misma ley aumentó las multas para quienes violen la prohibición con un monto de 42,245 a 168,980 pesos.

Aunque por el lado de los capitalinos se ha visto una respuesta positiva. “Superó nuestras expectativas la respuesta de la gente, está entre el 85% y 90% de aceptación de la medida”, señala la directora General de Evaluación de Impacto y Regulación Ambiental, Andrée Lilian Guigue Pérez.

En ello coincide la activista de Greenpeace, Ornela Garelli, quien detalla que uno de los aspectos más importantes es cambiar la cultura del consumo:“Nuestro planeta necesita que nosotros nos convirtamos en consumidores más responsables”.

Ahora se trata de poner este plan en acción para convertir a la CDMX en una ciudad de “basura cero” y generar
hábitos sustentables en favor de una economía circular.

“La industria del plástico es el principal reto. Queremos dejar en claro que no es en contra de la industria y el plástico, sino los plásticos de un solo uso. Esto va a hacernos reflexionar sobre la manera en la que consumimos”, comenta la funcionaria de Sedema, quien asegura que esta medida funcionará solo si se comprometen todas las partes.

Para el gobierno, la industria del plástico y la sociedad civil, una de las metas más importantes para todo el proceso de uso de plásticos se trata de implementar la economía circular, la cual tiene que ser una práctica más cotidiana entre los capitalinos.

De hecho, esta es una de las líneas de ataque que conforma el Programa de Manejo Integral de Residuos Sólidos. “La segunda estrategia es que todo lo que no se pueda reducir, lo tenemos que reciclar.

Si no lo podemos reciclar, entonces busquemos mecanismos de reutilización, que este tipo de productos puedan estar dando vueltas en este esquema de economía circular”, detalla Guigue Pérez.

La economía circular implica brindarle “una nueva vida a los productos”, que lejos de desecharse se reutilicen de otras formas y con ello se evite contribuir con más contaminación. “La economía circular es a lo que debemos transitar, va mucho más allá del reciclaje. Implica el rediseño de los productos, que se diseñen considerando que tengan el menor impacto ambiental posible”, explica Ornella Garelli.