Juez resulta abucheado en la Plaza México tras petición de indulto a un toro.

Juez resulta abucheado en la Plaza México tras petición de indulto a un toro.

 

 

 

Autor: Alejandro Cavenaghi

17 de febrero de 2020

Se trata de un precioso astado negro bragado meano propiedad de Santa Fe del Campo que mostraba gran bravío y fuerza, mismo que fue lidiado por Arturo Saldívar. Hace mucho tiempo no se veía en la Plaza México, que un mismo ejemplar derribara en un mismo encierro a dos picadores a caballo, como se muestra en el video publicado en la página de Facebook Mostblak México Noticias. El público saco los pañuelos blancos en petición de indulto, pero el juez no lo concedió y recibió rechifla. Durante la corrida se repartieron dos orejas.

Se celebró ayer domingo en la Plaza México la última corrida de la Temporada Grande de la capital mexicana. Una oreja para el rejoneador español Guillermo Hermoso de Mendoza, que confirmaba alternativa, y otra para el torero mexicano Arturo Saldívar, quienes sobresalieron ligeramente de los otros dos.

Por otra parte, el estelar jinete Pablo Hermoso de Mendoza, de España, y el torero José Luis Hermosillo, de México, finalizaron su comparecencia sin premio en una plaza con media entrada.

Se lidiaron tres ganaderías distintas. Tres de los Encinos para el rejoneo, de desigual presentación y juego, uno de Bernardo Quirós, con casta; y cuatro de Santa Fe del Campo, bien presentados y bravos, destacando el lidiado en tercer lugar.

Se produjo fuerte polémica al no ser concedido el indulto al sexto toro de la tarde, que manseaba y embestía con poder, pero en arreones.

Se rozó el cuarto indulto de la Temporada Grande 2019-2020, debido a la fuerte petición de perdón, expresada mediante pañuelos blancos, por gran parte de la afición, presente esta tarde en el "Cerrojazo" de la Plaza México.

Esta vez sí, el juez, se mantuvo firme al no cumplirse en las cualidades del toro, o en la importancia de la faena, lo exigido para semejante decisión.

El toro de Santa Fe del Campo era intachable de hechuras y de buena estampa, acompañadas de poder. Pero tenía dejes de manso. Sus arreones, con los que acudía a los cites, trasmitían por el peligro propio de su raza.

Lo toreó Arturo Saldívar que estuvo despegado, sin lograr más que en los estertores de su labor de muleta tandas completas, de pases ligados, que el toro tomó más por su raza que por su casta.

En distintas ocasiones la falta de sitio de Saldívar, y de casta del de Santa Fe del Campo, provocaron que el cornúpeta saliese suelto de la muleta.

El peligro y la emoción los trajo el toro en el tercio de varas, derribando los dos endebles caballos, acostumbrados estos a toros sin empuje.

Saldívar perdió la oreja de puerta grande por el fallo en los aceros y su deslucida faena.

Tuvo en su primero, al que sí cortó apéndice, un animal de nobleza y trasmisión. El torero inició faena fuera de cacho, muy aliviado.

Con la mano izquierda mantuvo la excesiva distancia, pero logró una tanda correcta de tres pases. Tras ello retomó la muleta con la mano derecha, más ceñido, hasta completar dos buenas tandas.

Faena en los medios, larga sin motivos, que se perdió en una final de circulares vulgares e incompletos.

Una estocada casi entera le facilitó el trofeo. El toro recibió arrastre lento. El mexicano José Luis Hermosillo, con solo dos corridas en su haber, incluida esta, enfrentó dos poderosos y complicados toros con los que estuvo valiente y ortodoxo, cargando la suerte y cruzándose, pero con una evidente falta de sitio.

A pesar de ella, logró meter a sus dos rivales en la muleta. Destacó con unas 'calesinas' al que cerró plaza, un toro complejo que prendió al veterano banderillero Christian Sánchez.

De la presencia de los Hermoso de Mendoza, quedó para el anecdotario la confirmación de Guillermo, de manos de su padre Pablo.

El joven jinete cortó una oreja a su segundo, en una actuación con momentos de mérito, pues enfrentó un encastado y móvil toro.

Aunque fue tocado tres veces en las ancas de su montura y falló con las banderillas a dos manos, dejó buenos lances de toreo con vértigo y riesgo logrando pases con el pecho y los posteriores del caballo, con el sello de la ya dinastía.

Pablo Hermoso de Mendoza anduvo clásico, sin histrionismo, toreando como exigían su primero encastado y su blando segundo, dejando ver pases en profundidad y quites ceñidos, pero sin la ambición que hace algunas temporadas dejó atrás.

Una buena tarde de toros, para acabar el ciclo, gracias a la bravura que varias de las reses portaban en sus genes.